Formación y Cata de Ostras: una experiencia para saborear y aprender
El pasado sábado vivimos en nuestra sociedad una jornada verdaderamente especial: una formación práctica y degustación de ostras que conquistó a todos los asistentes.
La sesión, dirigida por el especialista Mon (Ramón), representante de la prestigiosa empresa Sorlut Huitres France, nos permitió adentrarnos en el fascinante mundo del cultivo, distribución y consumo de este exquisito molusco. Con explicaciones amenas y visuales, Mon no solo nos enseñó los secretos de las ostras, sino que también resolvió con gran acierto todas las dudas que fueron surgiendo entre los participantes.
Después de la parte teórica, llegó el momento más esperado: la práctica. Equipados con guantes de protección y cuchillos específicos, cada asistente tuvo la oportunidad de abrir sus propias ostras y degustarlas al natural, siguiendo la recomendación de probarlas sin limón para apreciar toda su pureza y sabor. Se ofrecieron cinco variedades distintas, todas cuidadosamente abiertas, limpias y listas para ser disfrutadas. La gran sorpresa de la mañana llegó con una ostra de gran tamaño, presentada de forma espectacular a soplete y acompañada de una deliciosa salsa holandesa.
Las caras de satisfacción lo decían todo. La experiencia no solo superó las expectativas, sino que dejó un magnífico sabor de boca entre socios e invitados. Todo ello maridado, cómo no, con txakolí y vino blanco albariño ofrecidos por nuestro socio Galder Agudo, quien, junto con la distribuidora Aurki y el apoyo de 125 Urteurrena, contribuyó a que esta sesión fuera todo un éxito.
Una mañana diferente, de esas que nos recuerdan por qué compartir, aprender y disfrutar alrededor de la gastronomía sigue siendo uno de los mayores placeres.

Celebración del 31 de agosto
Celebramos el 31 de Agosto El 31 de Agosto es una de esas fechas que forman parte de la memoria de Donostia. Una noche para recordar la destrucción de la ciudad en 1813, pero también para celebrar la voluntad de quienes hicieron posible que volviera a levantarse. KañoYetan vive cada

